La iniciativa no es menor en un país como Uruguay, décimo en el mundo con mayor área de siembra destinada a cultivos transgénicos, y cuarto en Sudamérica, detrás de Brasil, Argentina y Paraguay.
En Uruguay se siembran maíz y soja transgénicos. Además, se está evaluando una especie de papa y una de tomate transgénicos, de momento no para su uso comercial, sino con fines de investigación.
La nueva normativa
El decreto departamental establece que “los alimentos que han sido manipulados genéticamente o que contienen uno o más ingredientes provenientes de estos, que superen el 1% del total de cada ingrediente considerado individuamente, deberán ser etiquetados”. Esos alimentos llevarán una etiqueta con un triángulo amarillo con una T, porque el consumidor tiene derecho a saber si lo que está consumiendo tiene o no elementos transgénicos.
A favor y en contra
A la par de la expansión de los cultivos genéticamente modificados, crecen las voces a favor y en contra de su desarrollo y consumo. Para unos, el uso de transgénicos permite incrementar el rendimiento de los cultivos, bajar costos de producción, reducir el uso de agroquímicos y dar herramientas para mejorar el acceso a los alimentos a una población mundial creciente, con recursos naturales limitados.
Quienes se oponen argumentan que el mal uso de estas tecnologías genera un impacto negativo sobre el medioambiente y sobre la salud humana. En los últimos 10 años, mientras el área de agricultura se multiplicó por cuatro, las importaciones de agrotóxicos se multiplicaron por seis. Uruguay se perdió una oportunidad de mercado con la soja no transgénica, ya que no compite en volumen. Así como los exportadores de arroz apostaron a no incorporar el cereal transgénico, con soja podría haberse hecho lo mismo, de acuerdo a la Red de Ecología Social (Redes)- Amigos de la Tierra, una organización de grupos ecologistas con presencia en más de 60 países.
Al menos 60 países tienen requisitos de etiquetado, entre ellos Japón, Brasil y toda la Unión Europea. La seguridad alimentaria es centro de preocupación a escala mundial. Y aunque la Organización Mundial de la Salud no considere los alimentos transgénicos un riesgo para la salud humana, el debate sobre su uso permanece con la misma vigencia que desde sus comienzos.
Daños potenciales a la salud
En la actualidad, casi cualquier alimento puede ser genéticamente modificado, lo que significa que estos pueden formar parte de una dieta regular, aún sin tener conocimiento de su origen. Por ello la importancia de saber reconocerlos y conocer algunas consecuencias de su consumo.
Según varios Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, los potenciales daños incluyen 1) Intoxicación: Además de intoxicación, los alimentos transgénicos pueden causar alergias como resultado de su consumo frecuente. 2) Resistencia a medicamentos: Debido a la transferencia de la resistencia a antibióticos, algunos medicamentos dejan de tener su efecto sobre determinadas enfermedades infecciosas. 3) Envenenamiento: Los residuos de agroquímicos en los alimentos han sido relacionados con enfermedades crónicas, como el cáncer. 4) Mutaciones genéticas: La recombinación de virus y bacterias en los alimentos transgénicos, potencialmente podría dar origen a nuevas enfermedades o cepas más patógenas de algunas enfermedades, como las gastrointestinales. 5) Daño al hígado: El consumo frecuente durante años de alimentos transgénicos puede dar lugar a daño hepático, además de un mayor riesgo de tumoraciones.
Si bien aún se está recabando evidencia de las consecuencias por la ingesta de alimentos transgénicos o genéticamente modificados, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, ha emitido diversas alertas para que este tipo de comida esté plenamente identificado a través de su etiquetado, como ahora sucede también en Montevideo, además de recomendar un consumo moderado.
Más información:
– 17.10.14 – A partir de 2015 será obligatorio el etiquetado de los transgénicos – El Observador
– 5 daños a la salud por alimentos transgénicos – Salud 180